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13 de octubre de 2026 5 min de lectura

Granada, 1492 y una ciudad entre dos mundos

Granada fue el último reino musulmán de España hasta 1492. Una breve historia de la ciudad nazarí, la Alhambra y por qué Granada sigue importando para la misión hoy.

Granada, 1492 y una ciudad entre dos mundos

Si te asomas al mirador de San Nicolás, en el Albaicín, al atardecer, ves toda la historia de Granada de una vez: los muros rojos de la Alhambra al otro lado del valle, la nieve de Sierra Nevada detrás, las casas blancas que bajan por la colina, torres de iglesias y, a pocas calles, el alminar de una mezquita.

El reino nazarí

En el año 711 ejércitos del norte de África cruzaron a la península ibérica. Durante casi ocho siglos gran parte de lo que hoy son España y Portugal fue al-Ándalus, parte del mundo musulmán, un lugar de gran saber, arquitectura y comercio.

A medida que avanzaban los reinos cristianos del norte, al-Ándalus se fue reduciendo. Desde 1238 la dinastía nazarí gobernó un pequeño reino desde Granada, y en los dos siglos siguientes construyó la Alhambra: palacios de yeso tallado, fuentes y patios, y muros cubiertos de azulejos de geometría infinita. La estrella de ocho puntas del logo de JUCUM Granada viene de esos azulejos.

2 de enero de 1492

El 2 de enero de 1492 el último rey nazarí, Muhammad XII, conocido en España como Boabdil, entregó las llaves de la ciudad a Fernando e Isabel. Terminaban casi ochocientos años de dominio musulmán en la península. Ese mismo año los judíos fueron expulsados de España y Colón navegó hacia el oeste.

Las capitulaciones prometían que los musulmanes de Granada podrían conservar su fe. En menos de una década esa promesa se rompió: fueron presionados para bautizarse o marcharse, y sus descendientes, los moriscos, fueron finalmente expulsados de España a principios del siglo XVII.

Por qué esta historia nos importa

Contamos esta historia con sinceridad porque es parte del suelo que pisamos. En Granada el nombre de Cristo estuvo unido un día a la conquista y la fuerza. Jesús nunca pidió eso. Él vino con las manos abiertas y llama a sus seguidores a amar a su prójimo, también a quien tiene otra fe.

Hoy Granada vuelve a ser un lugar de encuentro. Tiene una comunidad musulmana visible, una gran universidad llena de estudiantes de todo el mundo y Marruecos a pocas horas. Para nosotros eso la convierte en uno de los mejores lugares de Europa para aprender el ministerio transcultural: con humildad, amistad y libertad para compartir nuestra fe.

El agua del manantial de Alfacar, donde está nuestra base, bajaba antiguamente por la acequia de Aynadamar hasta el Albaicín. Nuestra oración es la misma: que el agua viva baje de la colina a la ciudad.

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